Historia

¿Cómo surge?

Las zonas en que se realiza el proyecto Educapaz son empobrecidas. El PNUD ha señalado unos índices de desarrollo humano (IDH) alarmantes y las medidas gubernamentales (y las exigencias del FMI) para resolver la crisis, no parecen haber sido adecuadas a las expectativas de los más pobres. La falta de visión de un futuro mejor tampoco favorece una socialización armoniosa. El empobrecimiento de estas poblaciones, unido a una crisis de desconfianza política, son factores que abonan la violencia, la inseguridad social y otras situaciones insostenibles. Los niños son las primeras víctimas de los problemas socio- económicos de sus comunidades, así que se repiten los casos de deserción escolar, de trabajo infantil y de niños de calle.

Las ONGs Locales que trabajan en terreno con los niños, han optado por una respuesta alternativa a los problemas de los más pobres. Gracias a un enfoque estratégico e integral sobre el desarrollo local y durable, empiezan a obtener apoyo financiero público, especialmente en el terreno de la educación escolar. Así varios proyectos demostraron las capacidades de estas ONGs para encontrar soluciones permanentes, y también para colaborar con las autoridades de su país: por ejemplo el proyecto del Centro Cultural Hibueras ‘Maestros en Casa' en la zona rural de Santa Bárbara; los jardines infantiles del CEPAS en Lota y Coronel, y la Escuelita del INEPE en Quito tuvieron apoyo por las autoridades educativas nacionales respectivamente de Honduras (Dirección Departamental de la Educación de Santa Bárbara), Ecuador (Red Nacional de Alfabetización y Educación Popular) y Chile (Junta Nacional de Jardines Infantiles). Asimismo en los barrios donde trabajan las Asociaciones de Argentina y Nicaragua; pero pese al gran esfuerzo y trabajo de las instituciones locales en general, éstas aún se perciben insuficientes para el sin numero de dificultades que experimentan las comunidades.

A nivel social los efectos de un entorno violento y desestructurado, por las complejidades de la vida social y económica, son evidentes; los niños sufren enormes daños y tienen pocas posibilidades de mejorar sus capacidades. Se debía fortalecer, bajo el signo de la cultura de paz, una educación preescolar de calidad, apropiada a los niños en riesgo social, ya que la observación de la realidad regional era que son pocas las instituciones que trabajaban en forma específica éstos temas.

A nivel estatal los currículos tradicionales comprenden los elementos básicos de aprendizaje, pero todavía no promueven actividades específicas a la Cultura de Paz. Igualmente, los profesores, aun contando con una formación Universitaria avanzada, no han recibido una capacitación apropiada a la Mediación y Resolución de Conflictos en los jardines infantiles. Asimismo la falta de reconocimiento de los parvularios, pensados como un lugar de recreo donde el juego no representa ningún aprendizaje.

 
 

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